Servicios
Taller de Joyería
Desde tiempos inmemorables, las joyas han sido sinónimo de belleza, lujo y estatus, con el propósito de realzar la belleza de cada uno. Las joyas, con el uso, se nos tienden a ensuciar, deteriorar o hasta romper o dañar, sin embargo, siempre ha habido personas con conocimientos, habilidades y destrezas, en especial ARTE de limpiarlas, repararlas y restaurarlas, éstas personas las conocemos como orfebres, un concepto poco común que escuchamos o que utilizamos, y por lo cual los conocemos como joyeros.
En Kairós 40 Panamá, ponemos a su disposición del servicio de mantenimiento, reparación y restauración de joyas de plata y de oro. Contamos con las herramientas y orfebres comprometidos para brindarle el tratamiento y el cuidado apropiado para sus joyas.
Los servicios que brindamos son los siguientes:
- Soldadura en plata y oro
- Baño de oro
- Rodinado de joyas
- Reparación de broches
- Ajuste de tamaño de anillos
- Colocación de zircón o piedras
- Grabado de letras en placas, pulseras y dijes
PROCESO DE REPARACIÓN
CURIOSIDADES DE LAS JOYAS
La variedad de joyas existentes en el mercado hoy día, es amplia, las podemos encontrar de diversos materiales, desde los más accesibles, como lo son en materiales de acero inoxidable y bronce con baño de oro de 18K o también conocidos como chapados en oro, y también los hay en materiales de mayor valor como la plata o el oro en sus diversas variaciones de kilataje. Cada material, requiere de diversos cuidados, unos más que otros. Seguidamente daremos algunos consejos de cuidados y compartiremos algunas curiosidades que posiblemente no conocías sobre las joyas, y que probablemente las vengas utilizando desde hace muchos años.
CUIDADO SEGÚN SU COMPOSICIÓN
Las joyas de acero inoxidable 316L se han vuelto muy populares en los últimos años gracias a su accesibilidad y durabilidad. Este material permite crear piezas de distintos diseños y tamaños que pueden durar muchos años si se cuidan adecuadamente. Sin embargo, su dureza limita la creación de diseños con relieves complejos.
Estas joyas se presentan principalmente en dos tipos: el color plateado, que es el tono natural del acero inoxidable y no se desvanece con el tiempo, aunque puede opacarse o ensuciarse; y las versiones con baño de color, como dorado, negro u oro rosado. En estos casos, el color es una capa aplicada sobre el acero y puede desgastarse con el uso, revelando el tono plateado original de la pieza.
Las joyas chapadas en oro de 18K se elaboran con una base de bronce, sobre la cual se aplica un baño de oro, logrando un acabado muy similar al oro real, pero a un precio más accesible. Este material permite crear piezas con detalles y relieves finos, aunque requiere cuidados específicos para mantener su brillo. Se recomienda no exponerlas a perfumes, agua o productos de limpieza, y evitar su uso durante el baño o labores domésticas. Por su naturaleza, son ideales para uso ocasional, ya que el baño de oro puede desgastarse con el roce, especialmente en anillos y pulseras. En cambio, los aretes o argollas pueden conservar su color hasta dos años, dependiendo del cuidado.
Las joyas de plata 925 son las más comunes en el mercado y se reconocen por el grabado “Plata 925” o simplemente “925”, que indica que están compuestas por 92.5% de plata pura y 7.5% de otro metal, generalmente cobre, lo que mejora su resistencia y durabilidad.
La plata es un material poco reactivo al oxígeno, lo que la hace ideal para la joyería. Sin embargo, puede oscurecerse o perder brillo al entrar en contacto con azufre, sulfuro de hidrógeno o cloro (como el presente en la lejía o lavandina), adquiriendo una apariencia opaca o incluso negra.
Para mantener su brillo, existen métodos caseros de limpieza, siendo uno de los más efectivos el uso de pasta dental blanca aplicada con un cepillo suave y luego enjuagada, lo que ayuda a recuperar su color original. Si la pieza no recupera su brillo, se recomienda acudir a un taller especializado, como los de KAIRÓS 40 Panamá, donde se ofrecen servicios profesionales de limpieza y pulido para restaurar la joya a su estado original.
Oro: 41.7%
Otros metales: 58.3%
Los metales que se mezclan con el oro para formar una aleación de 10k pueden variar, pero comúnmente se utilizan metales como el cobre, el zinc, la plata y el níquel. Estos metales se agregan para aumentar la durabilidad y la resistencia de la joyería, ya que el oro puro (24k) es muy suave y propenso a rayarse o deformarse con facilidad.
El oro de 14 quilates (14k) y el oro de 18 quilates (18k) son aleaciones de oro que se utilizan comúnmente en la fabricación de joyería. La diferencia principal entre ellos radica en la cantidad de oro puro (24k) presente en la aleación. Aquí tienes la composición típica de estas dos aleaciones:
Oro puro (24k): 58.3%
Otros metales: 41.7%
Los metales que se mezclan con el oro para formar una aleación de 14k pueden incluir cobre, plata, paladio y zinc, entre otros. El uso de estos metales adicionales ayuda a aumentar la resistencia y la durabilidad de la joyería, al tiempo que reduce el costo en comparación con el oro de 18k o el oro de 24k.
Oro puro (24k): 75%
Otros metales: 25%
El oro de 18k contiene una mayor proporción de oro puro en comparación con el oro de 14k, lo que le confiere una mayor riqueza y valor. Los otros metales utilizados en la aleación de 18k son similares a los del oro de 14k y pueden incluir cobre, plata y paladio. Debido a su mayor contenido de oro puro, el oro de 18k tiende a ser más caro y más suave que el oro de 14k, lo que lo hace adecuado para joyería fina y piezas de mayor calidad.
La elección entre oro de 14k y oro de 18k depende de tus preferencias personales, tu presupuesto y el uso previsto de la joyería. El oro de 18k es más valioso y tiene un color más rico debido a su mayor contenido de oro puro, pero el oro de 14k es más resistente y a menudo se utiliza en joyería cotidiana y piezas más robustas.
Se recomienda realizar una limpieza regular utilizando un paño o cepillo suave con agua tibia y detergente neutro, secándolas con cuidado después de limpiarlas para evitar residuos o manchas.
Es importante evitar el contacto con sustancias químicas como cloro, amoníaco o productos de limpieza, ya que pueden dañar el acabado del oro. Por ello, se aconseja retirar las joyas antes de realizar tareas domésticas o manipular productos químicos.
El almacenamiento adecuado también influye en su conservación: deben guardarse por separado, preferiblemente en bolsas o estuches acolchados, para evitar rayaduras entre las piezas. Asimismo, se debe evitar el contacto con superficies duras, ya que incluso el oro de 10K puede rayarse o deformarse con golpes.
Finalmente, se recomienda realizar un mantenimiento profesional periódico, llevándolas a un joyero para limpieza y revisión general.
En los talleres de KAIRÓS 40 Panamá, se ofrecen servicios especializados de limpieza, reparación, soldadura y restauración, con un equipo de expertos dispuestos a asesorar y garantizar que cada pieza conserve su belleza y valor original.